1-Conflictos familiares recurrentes
Cuando las discusiones, tensiones o malentendidos entre los miembros de la familia son frecuentes y afectan la convivencia.
2-Separación o divorcio de los padres
Para ayudar a la familia (especialmente a los hijos) a adaptarse emocionalmente a los cambios que conlleva una ruptura de pareja.
3-Dificultades en la crianza o en las dinámicas educativas
Cuando hay desacuerdos sobre límites, normas o estilos de crianza que generan estrés o incoherencia entre los adultos.
4-Problemas de comunicación
Si hay dificultades para expresar emociones, escuchar al otro o resolver desacuerdos de manera respetuosa y constructiva.
5-Estrés parental o sobrecarga emocional
Cuando el rol de madres y padres se vuelve agotador y afecta el bienestar individual y colectivo dentro del hogar.
6-Impacto de una situación difícil en uno de los miembros
Por ejemplo, una enfermedad, duelo, trastorno emocional o problema conductual de un hijo que repercute en todo el sistema familiar.






