Es natural que los niños experimenten momentos de desajuste emocional o conductual a lo largo de su desarrollo. Sin embargo, cuando estas situaciones se prolongan en el tiempo, afectan su bienestar o interfieren en su vida familiar, escolar o social, puede ser el momento de buscar ayuda profesional.
En Mondalua, recomendamos prestar atención a los siguientes síntomas o señales de alerta:
1. Trastornos del comportamiento
Conductas como la desobediencia constante, actitud desafiante, negativismo, agresividad, celos intensos entre hermanos o rabietas frecuentes e intensas pueden estar indicando dificultades en la gestión emocional.
2. Trastornos del estado de ánimo
La presencia prolongada de tristeza, apatía, aislamiento, baja autoestima o cambios marcados en el estado de ánimo pueden ser signos de depresión infantil o de un proceso de duelo no resuelto.
3. Dificultades de relación y adaptación
Problemas para establecer relaciones con sus iguales, escasa empatía, dificultades en el manejo de la frustración o el afrontamiento de cambios importantes como separaciones, divorcios o mudanzas.
4. Trastornos de ansiedad y otras alteraciones asociadas
Ansiedad generalizada, miedos intensos o irracionales (fobias), crisis de ansiedad, tics nerviosos o ansiedad por separación (dificultad para alejarse de los padres) son señales que no deben pasarse por alto.
5. Trastornos de la conducta alimentaria
Cambios en los hábitos alimentarios, rechazo persistente a ciertos alimentos, alimentación compulsiva, anorexia o bulimia pueden aparecer incluso a edades tempranas y requieren una intervención especializada.
6. Resolución de hábitos
Problemas relacionados con el sueño (pesadillas frecuentes, dificultad para dormir solo), enuresis (micción involuntaria) u otros trastornos relacionados con la eliminación.






